Jade Ortiz, académica de Psicología de la Universidad Santo Tomás Santiago, entrega una serie
de recomendaciones para tolerar el calor sin poner en riesgo nuestra salud.
El calor puede desencadenar síntomas ansiosos debido a la sensación de pérdida de control en la
regulación de la temperatura corporal, lo que impacta en la percepción de estrés y sentirse
abrumados, despertando una respuesta de ansiedad. Sobre esto profundiza Jade Ortiz, académica
de Psicología de UST Santiago, quien nos explica cómo el calor puede afectar nuestra salud
mental.
En esa línea, la experta comentó que “la respuesta ansiosa implica una respiración rápida y corta,
que se vive paradojalmente como falta de aire (cuando en realidad estamos hiperventilando), con
aumento de la frecuencia cardíaca y con variación en la presión sanguínea, de allí que el golpe de
calor puede ser confundido con ansiedad”.
“El calor, además, genera la sensación de irritabilidad, puesto que los sentidos están saturados, y
eso hace que la concentración y atención disminuyan, provocando una menor capacidad de
sostener estímulos sociales, familiares, personales, laborales, etc. Por ello es más fácil responder
de forma agresiva ya que somos menos tolerantes e impulsivos”, explicó.
La académica añade que las altas temperaturas pueden tener un impacto en nuestro ánimo,
considerando que el cuerpo requiere disminuir la cantidad de energía para regularse. Por ello, una
persona que cursa una depresión puede sentirse más deprimida y aumentar la cantidad de
pensamientos negativos. “La irritabilidad, la impulsividad y la baja capacidad de resolver
problemas puede llevar a alguien que tiene preexistencia a asumir conductas de riesgo para
aliviarse, incluyendo atentar contra su vida”, indica.
Ahora bien, para soportar el calor sin mayores inconvenientes, Ortiz entregó una serie de
recomendaciones conductuales como:
Reorganizar los tiempos, salir en las mañanas o en las tardes/noche.
En lo posible aprender a meditar, aunque sean 3 minutos diarios, ya que activa la atención
y concentración ayudando a frenar la intolerancia.
Buscar actividades que distraigan pero que no nos activen como dormir, hacer
manualidades, ver una serie, y no exponerse a estímulos negativos.
Tomar agua, enfriar nuestra cara, cambiar el flujo de la respiración y visualizar un lugar
agradable y fresco.
Mientras se conduce, escuchar música relajada o un programa que nos saque de
pensamientos negativos.
Tomar decisiones cuando se estemos cómodos. Sopesar cuánto el calor nos está haciendo
reaccionar mal.
Finalmente, la académica señaló que la predisposición consciente es fundamental en este periodo
de altas temperaturas, por lo que “hay que hacer un esfuerzo mayor para no enganchar con los
estímulos estresantes, agresivos o dolorosos, ya que la actitud puede actuar como un detonador
peligroso a nivel social e individual”.
Fuente: Wearesimplicity.