Camilo Benavente Jiménez
Alcalde de Chillán
Presidente de la Comisión Transporte y Obras Públicas de la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM).
Para los alcaldes y otras autoridades regionales, la descentralización efectiva en Chile es un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años, especialmente a medida que se han evidenciado las disparidades en la distribución de recursos y la toma de decisiones políticas.
La concentración de recursos en la Región Metropolitana ha generado perjuicios significativos para las regiones, y la necesidad urgente de implementar políticas públicas que promuevan una verdadera descentralización.
Concentración metropolitana
La Región Metropolitana que alberga a la capital administrativa, Santiago, ha sido históricamente el centro neurálgico de la economía y la política del país. Esta concentración de recursos ha llevado a una serie de desigualdades que afectan a las regiones. Por ejemplo, el costo por cada kilómetro de construcción de una línea de Metro en Santiago bordea los US$100 millones, lo que equivale aproximadamente al presupuesto anual de una región como Ñuble.
Esta cifra ilustra de manera contundente cómo las inversiones en infraestructura tienden a concentrarse en la capital, dejando a otras regiones en una situación de desventaja.
Por otro lado, la falta de inversión en infraestructura y servicios en las regiones no solo limita su desarrollo económico, sino que también afecta la calidad de vida de sus habitantes.
Las regiones, que poseen un potencial significativo en términos de recursos naturales y culturales, se ven relegadas a un papel secundario en la agenda nacional. Esta situación genera un ciclo vicioso de pobreza y exclusión, donde las oportunidades de desarrollo son escasas y las comunidades se ven obligadas a migrar hacia la capital en busca de mejores condiciones de vida.
Perjuicios más que beneficios
Los perjuicios que sufren las regiones debido a la concentración de recursos son múltiples. En primer lugar, se observa un desbalance en la asignación de recursos financieros y humanos. Las regiones más alejadas de la capital a menudo carecen de los servicios básicos que son esenciales para el desarrollo. Esto se traduce en un acceso limitado a la educación, la salud y el empleo, lo que perpetúa la desigualdad social y económica.
Además, la centralización de decisiones políticas en la Región Metropolitana significa que las necesidades y particularidades de las regiones son frecuentemente ignoradas. Las políticas públicas se diseñan sin considerar las realidades locales, lo que resulta en iniciativas que no abordan de manera efectiva los problemas específicos de cada región, y como autoridades comunales poder dar fe de ello.
Este enfoque no solo es ineficaz, sino que también a largo plazo alimenta el malestar y la desconfianza de la comunidad.
Llamado a la acción
Ante esta situación, es imperativo que el Gobierno y los parlamentarios adopten un enfoque proactivo para avanzar hacia una descentralización real. Esto implica no solo la creación de leyes que promuevan la distribución equitativa de recursos, sino también la implementación de políticas públicas que consideren las necesidades y características de cada región.
Una posible solución podría ser la creación de un sistema de financiamiento que garantice que las regiones reciban una parte justa de los recursos del Estado, así como la promoción de proyectos de desarrollo local que fomenten la participación activa de las comunidades en la toma de decisiones. El Fondo Común Municipal es un ejemplo de solidaridad de los municipios que tributan más para los que tienen menores ingresos, pero se requiere avanzar en otras medidas.
La descentralización efectiva en Chile no es solo una cuestión de justicia social, sino una necesidad para el desarrollo sostenible del país. La concentración de recursos en la Región Metropolitana ha generado un desequilibrio que perjudica a las regiones y limita su potencial. Es hora de que el Gobierno y los parlamentarios escuchen las demandas de las comunidades y trabajen hacia una distribución equitativa de recursos y decisiones. Solo así podremos construir un Chile más justo y equitativo, donde todas las regiones tengan la oportunidad de prosperar.
Fuente: ACHM.