En el marco del Día Mundial de la Salud, experto en la materia analiza las principales brechas en el sistema público y privado.
El acceso universal a la salud en Chile ha avanzado significativamente en los últimos años, con la implementación de políticas que buscan mejorar la cobertura y la protección financiera. Sin embargo, aún persisten desafíos clave que deben abordarse para lograr un sistema de salud equitativo y de calidad para todas las personas.
“Sin lugar a dudas, hemos avanzado en este proceso, con iniciativas como el Plan AUGE/GES, la implementación del Copago Cero y la universalización de la Atención Primaria de Salud (APS). Pero aún queda mucho por hacer para cerrar las brechas existentes y garantizar un acceso equitativo”, señala Rubén Albornoz, psicólogo y director académico de ADIPA.
Principales avances en acceso a la salud
Entre los hitos más relevantes respecto a la salud en Chile está el Plan AUGE/GES, que garantiza el acceso a tratamientos para 87 enfermedades con plazos máximos de atención y protección financiera.
FONASA y el Copago Cero, que permite a los afiliados a acceder a atenciones gratuitas en el sistema público, reduciendo las barreras económicas, y la universalización de la Atención Primaria de Salud (APS), que cuenta con financiamiento en la Ley de Presupuesto 2024 y busca ampliar la cobertura en más comunas del país.
Brechas entre el sistema público y privado
A pesar de estos avances, la coexistencia de los sistemas público y privado genera inequidades en acceso, calidad y financiamiento de la salud en el país.
“No es un misterio que la mayoría de la población depende del sistema público, donde los tiempos de espera y la accesibilidad se ven sobrepasados”, advierte Albornoz.
Las diferencias más relevantes incluyen:
● Acceso y oportunidad: Mientras las ISAPRES ofrecen atención más rápida y con mayor capacidad de elección, FONASA enfrenta saturación y listas de espera prolongadas.
● Calidad de la atención: Aunque hay excelencia en ambos sistemas, el sector privado es percibido como más moderno y personalizado.
● Financiamiento: En el sistema privado, la calidad de la atención está condicionada a la capacidad de pago de los afiliados, mientras que el sistema público, pese a avances como el Copago Cero, aún enfrenta limitaciones financieras.
● Segmentación: Las ISAPRES pueden seleccionar a sus afiliados, dejando a personas con enfermedades preexistentes en el sistema público, aumentando su sobrecarga.
Salud mental: avances y desafíos
En los últimos años, la salud mental ha ganado relevancia en la agenda pública, con esfuerzos para mejorar el acceso y la concienciación. Sin embargo, persisten barreras importantes como el estigma, el acceso limitado a especialistas y la falta de financiamiento.
“El acceso a atención psicológica y psiquiátrica sigue siendo insuficiente, con largas listas de espera, especialmente en zonas rurales”, señala Albornoz.
A esto se suman desafíos como la desigualdad en la atención, la necesidad de mayor prevención en niños y adolescentes y el fortalecimiento del presupuesto destinado a salud mental.
En este contexto, la diferencia social afecta directamente el acceso y la calidad de los servicios de salud. “Las personas con menores ingresos y quienes viven en áreas rurales enfrentan más dificultades para recibir atención oportuna y de calidad”, comenta el especialista.
Las principales disparidades incluyen el acceso diferenciado, es decir, mayor tiempo de espera y menor disponibilidad de especialistas en sectores vulnerables. Las condiciones de vida y de salud, como por ejemplo, la mala alimentación, la exposición a contaminantes y la falta de acceso a agua potable afectan la salud de los más desfavorecidos, y la salud mental, puesto que el estrés, la ansiedad y la exclusión social son más prevalentes en contextos de disparidad económica.
Envejecimiento y salud: los retos del futuro
El envejecimiento de la población representa un desafío creciente para el sistema de salud chileno. Según Albornoz, el aumento de enfermedades crónicas, la polifarmacia y la necesidad de cuidados a largo plazo son problemas urgentes que requieren soluciones efectivas.
Entre las principales dificultades se encuentran la mayor incidencia de patologías como hipertensión, diabetes y Alzheimer, el déficit de especialistas en geriatría y la falta de infraestructura adecuada para la atención de adultos mayores, así como la necesidad de fortalecer los cuidados a largo plazo, tanto en el hogar como en residencias especializadas.
Si trabajas en el área de la salud, comprender a fondo la evaluación neuropsicológica puede ayudarte a abordar mejor estos desafíos. Para más información visita www.adipa.cl.
Fuente: Comunícate 360.